viernes 27 de octubre de 2006
Silencio...
Desperte un día con tu cuerpo encima
medio vivo, medio perdido
tu frío sexo sobre mis frágiles caderas
y tus sucios dedos acariciando mi pelo
Entre lágrimas y sollozos
besaste mis tiernos labios
te levantaste y te vestiste
te marchaste, pero volviste
cada noche, cada día
mientras pudiste
hasta que tome un último suspiro
y teminé con el objeto de tus deseos
de tus caricias
de mis lamentos papá


